Como Superar la Ansiedad
Prof: Silvia Yucra P.
Cuando el cuerpo dice ¡basta!, a veces, es demasiado tarde. Entonces llega el cansancio, el estrés crónico, la ansiedad y las crisis de pánico.
Consejo : La mejor manera de prevenir esta situación consiste en vigilar nuestra calidad de vida y rebajar el nivel de autoexigencia.
¿Quién no ha sentido miedo alguna vez en algún momento de su vida?
Antes de un examen, en la soledad nocturna, ante una enfermedad, ante el fracaso, al subir a un avión…, una sensación de sobrecogimiento, congoja, alarma, espanto, temor, pavor, terror o pánico, dependiendo de la causa que lo genere, se apodera de uno sin poder hacer nada para evitarlo.
Pero ¿qué es el miedo? Se trata de una manera de vivir el peligro que tiene el ser humano y que actúa como un mecanismo de defensa relacionado con el instinto de conservación que, ante los peligros, nos hace reaccionar de manera inmediata, ante las amenazas, nos permite estar despiertos, vigilantes y concentrados.
De hecho, sin esta emoción tan profundamente arraigada al hombre, que estimula a la acción, nuestros antepasados no hubieran sido capaces de sobrevivir.
La palabra miedo o temor tiene dos términos, ansiedad y angustia que significa “estrecho” o “angosto” de ahí expresiones como “se me hace un nudo en la garganta” o “se me encoge el corazón”.
Generalmente el miedo en la psicología no suele distinguir entre los dos términos (ansiedad y angustia) y los emplea de manera indistinta y, en ocasiones, los conceptos de miedo ( ansiedad/angustia) suelen identificarse.
La diferencia fundamental entre miedo y angustia son:
- El miedo es una emoción frecuente y dolorosa, dirigida a algo concreto.
- La angustia, en cambio, carece de objeto.
Dicho esto cabe señalar que en la práctica, generalmente, nos resulta muy difícil distinguir entre estos términos, sobre todo si somos víctimas de ellos.
De hecho, cuando tenemos que enfrentarnos a algo que nos asusta solemos estar tensos, angustiados y ansiosos.
Manifestaciones típicas de la ansiedad:
Temblores, desasosiego, palpitaciones, hipertensión y comportamiento de evitación.
¿La ansiedad en Mujeres y Hombres es igual?
El sexo femenino tiende a experimentar en más ocasiones (más del doble) que el hombre este tipo de crisis.
Estrategias para Combatir el Pánico
• Recuerde que aunque sus sentimientos son atemorizadores, no son peligrosos ni dañinos.
• Comprenda que lo que está experimentando es sólo una exageración de sus reacciones corporales normales ante el estrés.
• No luche contra sus sentimientos, ni intente alejarlos, cuanto menos se enfrente a ellos menos intensos serán.
• No aumente su pánico pensando qué podría pasar.
• Permanezca en el presente evaluando el verdadero riesgo.
• Sea consciente de que cuando deja de añadir sentimientos de temor a determinada situación, el miedo comienza a ceder.
• Cuando el pánico llegue, acéptelo. Espere y dele tiempo a que pase sin salir corriendo.
• Siéntase orgulloso de sí mismo y de sus progresos y piense lo bien que va a sentirse cuando lo supere esta vez..
Técnicas para combatir la Ansiedad
• Ejercicio moderado y adecuado.
• Hábitos de sueño y alimentación.
• Disminuir el nivel de autoexigencia. Saber delegar.
• Planificación de actividades.
• Técnicas de relajación.
• Actividades manuales.
Imagínese que entra en un ascensor y de repente su corazón comienza a palpitar aceleradamente, siente una presión en el pecho, comienza a tener sudores fríos y a pensar que usted y toda la gente que está dentro del aparato van a estrellarse contra el suelo. Quiere salir huyendo, pero no puede.
Y cree que va a desmayarse o a perder el control total de la situación. Siente que se está muriendo.
La ansiedad es sentir miedo e incomodidad, sin un objeto determinado que lo genere (“temor sin objeto”).
Posibles Síntomas:
• palpitaciones o taquicardia o una sensación de que “el corazón salta del pecho”.
• sensación de respiración corta o entrecortada.
• sofocos intensos.
• dolor o malestar del pecho
• náusea o malestar abdominal.
• sentirse inestable, débil y extenuado.
• mareos o vértigos.
• sensación de terror, de desrealización (sentimientos de irrealidad) o de despersonalización (sentirse despegado de uno mismo).
• miedo a perder el control o a volverse loco.
• calores y escalofríos.
Todos estos síntomas no son más que la subida a un punto crítico de su nivel de ansiedad.
Un estilo de vida adecuado alejado de estimulantes (alcohol, tabaco, café, etc), en el que estén presentes principalmente el ejercicio y una buena alimentación, puede ayudar a encontrar el equilibrio.
Recuerde también que la familia, los amigos y las demás personas de su círculo que conocen su problema le pueden ayudar, así que comparta con ellos todo lo que sepa sobre sus crisis para que en el momento en que le sobrevengan sepan entenderle y puedan contribuir a su recuperación.